El saber convocar a la familia de un paciente para una sesión familiar es una habilidad básica y esencial en un enfoque familiar de la atención primaria.

¿Por qué convocar a la familia?

El profesional de la salud puede obtener una evaluación más precisa del problema concreto, determinar su repercusión sobre la familia, negociar un plan de tratamiento integrado y obtener la colaboración de la familia para llevar a cabo dicho plan.

Cuando el médico pide a otros miembros de la familia que acudan a la consulta, el médico reconoce implícitamente que el problema afecta no sólo al paciente sino a otras personas. La sesión familiar también brinda al paciente la oportunidad de recibir el apoyo y la aprobación de otros miembros de su familia.

La familia puede ser un valioso aliado del médico durante los procesos de evaluación y tratamiento. El médico suele ver al paciente durante menos de una hora cada pocas semanas o meses, mientras que la familia vive con el paciente. Los miembros de la familia pueden proporcionar importante información acerca del problema y a menudo tienen sus propios diagnósticos y planes de tratamiento. Además de dar opiniones útiles para el tratamiento, la familia puede ayudar al paciente a llevar a cabo el plan de tratamiento elaborado y mejorar su grado de cumplimiento. El médico puede comprobar si hay acuerdo entre él y la familia, o entre los miembros de la misma, sobre la naturaleza del problema y sobre el tratamiento más conveniente. Si esto no se hace, puede que los miembros socaven, saboteen o simplemente no entiendan el plan del médico.

¿Quién debe asistir?

El paciente y el médico deben decidir conjuntamente quién debe asistir a la sesión familiar. Por lo general, se debe invitar a todos los familiares que conviven con el paciente, además de a otros familiares, amigos y profesionales implicados en el tratamiento de la enfermedad, a una sesión familiar inicial. De esta manera se hace más probable entrar en contacto con el experto en salud de la familia y otras figuras importantes del sistema. El médico siempre puede decidir convidar a otros miembros secundarios de la familia en sesiones posteriores si lo cree conveniente, pero es más difícil conseguir que asista un miembro de la familia que haya sido excluido de las primeras sesiones. El hecho de no invitar a un miembro de la familia significa excluirle activamente de la sesión familiar. Los pacientes o los familiares a veces intentarán excluir o proteger a determinados miembros, como un abuelo anciano, con la excusa de que el problema por el que consulta el paciente no le incumbe. Desde una perspectiva amplia, esto rara vez es cierto; de hecho, en ocasiones pueden ser los miembros más poderosos de la familia, sin cuya aprobación se podrá hacer muy poco.

A los hijos se les debe invitar de forma expresa a acudir a las sesiones familiares. De lo contrario, puede que los padres los excluyan so pretexto de que “no lo entenderán” o que aquello les desconcertará o les impresionará demasiado. Evidentemente, si uno de los hijos tiene un problema o les preocupa por algún motivo, es esencial observar directamente la conducta de este hijo en la familia. No obstante, es igual de importante que asistan los restantes hermanos para observar a la familia en conjunto y evitar que se haga cargar a uno de ellos con el problema. Los hijos también proporcionan, verbal o no verbalmente información importante sobre las dificultades.
Una excepción a esta recomendación de invitar a los hijos, se da cuando se convoca a una sesión familiar para tratar un problema matrimonial o sexual específico. En tal caso, el médico primero debe reunirse a solas con la pareja para evaluar el problema. En sesiones posteriores puede considerarse útil que asistan los hijos y, en ocasiones, también los padres de la pareja.

¿Cuándo convocar a la familia?

No existe ningún criterio estricto sobre cuándo es conveniente convocar a la familia de un paciente para celebrar una sesión. Varios autores han sugerido diferentes tipos de problemas o situaciones en las cuales es recomendable encontrarse con toda la familia. En nuestra revisión se sugiere convocar a la familia cuando el médico crea que una sesión de este tipo será útil para el paciente, la familia o a él mismo. Esto dependerá no solo del problema o la situación en cuestión sino también de la habilidad y el interés del médico.

1. Hospitalización

A menudo supone un momento de crisis para la familia. Es posible que el ingreso sea necesario a raíz de un problema agudo e inesperado (ej. Un infarto) la exacerbación de una enfermedad crónica (ej. Asma) o de la última fase de una enfermedad terminal (ej. Cáncer) en cualquier caso, las familias suelen encontrarse ansiosas y bajo una gran tensión y agradecen que se les brinde información y apoyo. Recomendamos que el médico se reúna con la familia lo antes posible a partir del momento en que se produzca la hospitalización para explicarles lo que ha ocurrido, el plan de tratamiento y el pronóstico del paciente, y para contestar a sus preguntas.

2. El seguimiento de la gestación y el desarrollo de los niños sanos

Tenemos por costumbre animar al padre y a otras personas que pueden prestar un apoyo importante a asistir a todas las visitas prenatales y a las revisiones infantiles de rutina. Insistimos en que el padre asista al menos a una cita durante la primera mitad de la gestación para discutir el embarazo, a otra hacia el final de la gestación para hablar del parto y de los cuidados del recién nacido, y a una cita de atención infantil rutinaria durante los primeros seis meses para hablar sobre el bebé y sobre cómo está adaptándose la familia a esta nueva etapa. Cuando el padre está ausente, es particularmente importante convocar a otros miembros significativos de la familia (especialmente la madre de la madre) y amigos. Esta participación se considera una parte esencial de la atención de salud y se anota en la historia clínica. Además, se realiza sistemáticamente una visita a domicilio a las dos semanas del parto para evaluar la adaptación de la familia.

3. Muerte y agonía

En el momento del diagnóstico de una enfermedad terminal y posteriormente, cuando muere el paciente, es esencial reunirse con la familia. Normalmente se encuentran en un estado de shock y aflicción y necesitan información y apoyo. A causa de las fuertes emociones que puede dificultar comunicar estos sentimientos de forma eficaz. El médico considera con frecuencia la muerte como un fracaso, un sentimiento al que puede ir unida la culpabilidad. Como consecuencia, el médico quizá evite ver a la familia en un momento en el que ese contacto es imprescindible.

4. Diagnóstico de una enfermedad crónica grave

Del mismo modo que la hospitalización a raíz de un problema médico agudo, el diagnóstico de una enfermedad crónica grave, como la diabetes, la cardiopatía isquémica o el cáncer, supone por lo general un momento de crisis para la familia. Esta ha de aceptar gradualmente la nueva situación que introduce el diagnóstico y aprender a sobrellevar la enfermedad. Esto puede desembocar en una adaptación sana (ej. Que mejoren la comunicación, el compromiso y la intimidad de los miembros de la familia) o en una disfunción familiar (ej. Implicación excesiva o insuficiente de la familia en el tratamiento del paciente, y sobreprotección). Una evaluación familiar ayudará al médico a determinar cómo emplear mejor la familia como un recurso para ayudar al paciente a sobrellevar su enfermedad, además de ayudarla a adaptarse.

Una vez que, en las situaciones enumeradas, el médico haya incorporado de forma habitual en su práctica las sesiones familiares, descubrirá la utilidad de convocar a la familia en otras muchas ocasiones, como el incumplimiento o el control deficiente de una enfermedad crónica, las repetidas consultas médicas injustificadas, la somatización, y los problemas psicosociales como la ansiedad, la depresión, el alcoholismo, las dificultades de relación entre padres e hijos, los problemas conyugales y las disfunciones sexuales. Además, puede ser muy útil y eficaz invitar a la familia a celebrar una sesión cuando se inscriben en el dispensario por primera vez como pacientes. Esta reunión inicial permite a la familia conocer que el médico aplica un enfoque de orientación familiar y valora la participación de toda la familia en la atención de salud a cada uno de sus miembros. El médico puede ahorrar tiempo si elabora un genograma y rellena la ficha clínica familiar con toda la familia presente en lugar de con cada miembro por separado.

BIBLIOGRAFIA

- ORIENTACION FAMILIAR EN ATENCION PRIMARIA. Susan H. Mc Daniel

Cynthia Quiroz

Soy Médico Familiar y me encanta poder ayudar a los demás en todo lo que esté a mi alcance. Con esta especialidad siento que puedo llegar más a mis pacientes y lograr aliviar o mejorar sus molestias. Quedé tan encantada que decidí crear esta web con la finalidad de ayudar a conocer esta hermosa especialidad.

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Comentarios   

+1 # Mercedes 25-01-2017 09:04
:lol: :-) me encantan sus publicaciones muy interesantes y productivas trabajo en primer nivel de atención y me ayuda mucho
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0 # Cynthia Quiroz 27-01-2017 21:10
Que bueno Mercedes, nos alegra encuentres de utilidad lo que compartimos :-)
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La Medicina Familiar, es una especialidad muy antigüa y a la vez poco conocida actualmente. Antigüamente a los médicos de familia se les identificaba como médicos de cabecera, el que se hacía cargo de toda la familia, conocia sus hogares, a sus amigos, a sus vecinos, las enfermedades que padecían y problemas que afrontaban. Actualmente desde que se inicio la especializacion de la medicina humana, este enfoque de médico de cabecera se fue perdiendo. La Medicina Familiar busca retomar este abordaje del paciente, teniendo mayor acercamiento a él para brindarle una atención continua en el tiempo y no solo a él, sino a los que le rodean, tanto su familia como su comunidad.

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